La Fortaleza: Patrimonio de la Humanidad

La Fortaleza de Santa Catalina fue el primer fuerte que se construye en San Juan de Puerto Rico a fines del siglo XVII. Con su magestuosa alzada frente a la bahía a la entrada del puerto, se erige con un objetivo militar: defender el puerto de San Juan y a la incipiente ciudad de las constantes incursiones de enemigos europeos.

A lo largo de mediados del siglo XIX numerosas reformas convirtieron la entonces estructura de terminaciones militares en residencia palaciega. Desde entonces el renombrado Palacio de Santa Catalina ha sido ininterrumpidamente el hogar y oficina de los gobernantes de nuestro país por más de cuatrocientos años.

La Fortaleza es el único edificio en Puerto Rico reconocido como Monumento Mundial por la Organización Educacional, Científica y Cultural de las Naciones Unidas (“UNESCO” por sus siglas en inglés), distinción que comparte con otros dieciocho monumentos en los Estados Unidos, y otros a nivel mundial.

Viabilizar la participación del sector privado en la rehabilitación y conservación del Palacio requería la creación de una entidad que con carácter cívico acometiera la tarea fueras de líneas partidistas y con carácter permanente.  Así se le dio vida a la Fundación para el Patronato del Palacio de Santa Catalina. Usando como modelo las organizaciones que velan por la preservación y mantenimiento de la Casa Blanca y otros monumentos históricos del mundo, la Gobernadora del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Sila María Calderón avaló la creación de este grupo cívico con una Orden Ejecutiva. Este grupo de ciudadanos ha aceptado la responsabilidad de levantar los fondos necesarios para adquirir los muebles y objetos de arte necesarios para ser utilizados como parte de la ambientación de los salones públicos del Palacio. Nuestro esfuerzo garantiza  la preservación y conservación de La Fortaleza para el disfrute de futuras generaciones puertorriqueñas.

 

adorno